De Guadarrama a Picos de Europa: un técnico que aprendió a usar la vara d´ablanu

Si bien, a nivel personal, Picos de Europa es el parque nacional que más he visitado, siempre desde una perspectiva como un visitante más, en esta ocasión la iniciativa de intercambios desde el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN), por cierto, muy enriquecedora, ha permitido conocer desde dentro la gestión diaria y los retos del Parque Nacional de Picos de Europa.

El lunes 8 de junio llegamos a la zona asturiana de Picos. Y digo llegamos, por que en el mismo intercambio coincidimos tres técnicos. Mónica, del CENEAM, Iván, de servicios centrales del OAPN y el mismo que suscribe. Y aún sin conocernos, fue una compañía inmejorable, sin duda.

La estancia en esta parte del macizo fue de tres días, alojándonos en el mismo Cangas de Onís, de sobra conocido por su historia referente a Don Pelayo, y cuya localidad destaca como el centro neurálgico de la actividad turística en Picos, muy patente en su elevada oferta hostelera.

Puente en Cangas de OnisPuente en Cangas de Onis sobre el río Sella. Autor: Ángel Rubio.

El mismo lunes nos atendió Marino, excelente veterano agente medioambiental, con el que vistamos el entorno de los Lagos de Covadonga, los vestigios de la minería en torno a los Lagos, así como la Majada de Belbín, cuya presencia de ganado ovino y los mastines protectores evidenciaron que los ganaderos ya estaban instalados en los puertos. Y hay que destacar que allí se genera el queso artesanal el Gamoneu, muy revalorizado en la zona por sus carácter artesanal y tradicional. Y como no, visitamos la histórica y mítica Covadonga.

La siguiente jornada, con algo de lluvia y fresco, visitamos la zona de Ándara. En esta ocasión como anfitriona nos guió la técnico Amparo Mora, que además de coordinadora del intercambio, nos trató como si estuviéramos en nuestra propia casa. ¡Desde aquí, gracias Amparo!. Partiendo del refugio de Ándara, en donde primeramente tomamos un café caliente en compañía de una pareja holandesa, charlamos con el guarda del refugio sobre las particularidades del macizo, del turismo, de los incendios del año pasado, en definitiva, de la zona. Posteriormente ascendimos hasta la zona que concentró una mayor actividad minera en la zona, en la que pudimos visitar las decenas de pequeñas cabañas conformadas sobre las oquedades de la roca madre, donde familias mineras permanecían meses extrayendo de las rocas los precursores para generar zinc y plomo. También vistamos una pequeña laguna que contenía poblaciones de anfibios, como el tritón alpino y el sapo partero.

Junto con los jóvenes Jonathan y Enol, agente y celador medioambientales, el miércoles realizamos un transecto de seguimiento de lobo. Una ruta algo exigente de unos 12 kms, en la que observamos varios rastros de lobo mediante excrementos característicos con clara presencia de pelo de jabalí. Esa tarde la tuvimos libre aprovechando para turistear un poco. Visitamos la costa, en particular los sorprendentes y silbantes bufones de Pría. Y antes de la deliciosa cena, pudimos realizar una ruta por la margen derecha del río Dobra, afluente del Sella, hasta la Hoya de San Vicente, sorprendiéndonos con sus aguas transparentes de tono azul turquesa.

La madrugada del jueves nos trasladamos a la zona leonesa de Picos de Europa en concreto a Posada de Valdeón, pequeño pueblo, muy arraigado a sus tradiciones y con una arquitectura típica de la montaña leonesa, sin duda adaptada al clima extremo de Picos. A las 9:30 quedamos de nuevo con Amparo, que, junto a la compañía de Félix, agente medioambiental y gran conocedor de la zona, así como de sus valores naturales, realizamos la ruta hasta la Vega de Liordes. Aquí tengo que expresar que la dureza del relieve hace que las gentes de Picos sean de otra pasta. Y ya sabemos que las varas de avellano (o d´ablanu) sirven para todo, desde señalar, descansar, abrir camino, caminar o deslizarse para descargar presiones en las articulaciones, dadas las abruptas pendientes del relieve calizo tan característico de Picos. Y es que para llegar a Liordes desde el aparcamiento tuvimos que prácticamente casi escalar en algunos pasos.

Subiendo a la vega de LiordesSubiendo a la vega de Liordes. Autor: Ángel Rubio

La vega de Liordes es espectacular. Una depresión glaciokárstica, cuyo aislamiento en altura ha generado un verdadero oasis de biodiversidad, y también de tradiciones. Es, además, transitado por una de las rutas con destino hacia el emblemático refugio de collado Jermoso. De camino hacia Liordes, realizamos un BMS, es decir, un transecto de seguimiento de mariposas, de los varios que se siguen en Picos, visualizando varias especies destacando los potentes macaones (Papilio machaon)

Pudimos ver la flora alpina en su máximo esplendor. Cabe destacar, en mi opinión, la genciana de primavera (Gentiana verna), donde es frecuente encontrarla formando parte de los pastizales alpinos y roquedos calcáreos con ese azul intenso destellante. Visitamos una serie de cerramientos, ahora mediante pastores eléctricos, y similares a los que hemos establecido en el macizo de Peñalara, para la protección de la biota del ganado y los rebecos, al albergar una vegetación muy particular como los sorprendentes sauces rastreros Salix hastata subsp. Picoeuropeana.

Cerramiento para la protección de flora en la vega de LiordesCerramiento para la protección de flora en la vega de Liordes. Autor: Ángel Rubio

Finalmente, el viernes, visitamos Caín, con la amable atención de Susana y Belén, también agentes medioambientales. Antes de la llegada a Caín, visitamos el chorco de los lobos, y su historia, y es que en los pueblos, (también fue así hace siglos en la sierra de Guadarrama con los conocidos «loberos») se ejercía el control del lobo por parte de los vecinos, ya que la supervivencia de esos vecinos dependía de las escasas cabezas de ganado que cuidaban, y sin duda eso es historia de los pueblos…. aquí y allí. Y de nuevo realizamos una preciosa ruta, exigente en cuanto a pendientes, entre robles y hayas, para conocer la cueva de Santibañas, antaño utilizada como madurador de quesos. Y sí, una ruta que en apenas 3 km se asciende verticalmente 460 metros. En este día ya nos provisionaron de unas varas d´ablanu, y al final del día, tanto Mónica, Iván y yo nos manejábamos como aquellos del lugar. Bueno, un poco peor.

Camino a través de un hayedoCamino a través de un hayedo. 

Y es que, aunque los parques nacionales de Picos y Guadarrama, son muy diferentes en cuanto al sustrato geológico, compartimos varios aspectos relevantes como una gestión compartida interautonómica, el legado de origen glaciar, o albergue de una elevada biodiversidad, en ocasiones endémicas. Y como no los retos en la gestión, como la presión del elevado uso público, o los usos ganaderos, también son algunos de retos compartidos que nos enfrentamos los dos parques nacionales.

Sirva esta publicación para agradecer desde el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, a todos los gestores, los técnicos, los agentes y celadores medioambientales, así como a los informadores de los Centros, del Parque Nacional de Picos de Europa, por su disposición, por el buen trato, así como su necesario y buen trabajo que realizan en su día a día. Y también a sus gentes por el cálido acogimiento.

También felicitar al OAPN por el programa de los intercambios, que permite acercar a profesionales de los diferentes parques nacionales, conociendo de primera mano su gestión y los retos a los que se enfrentan.

Y concluyendo, ¡¡Picos de Europa no defrauda, ni en lo natural, ni en sus gentes!!

Ángel Rubio Romero
Técnico del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

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