El busardo ratonero

El busardo ratonero (Buteo buteo) es una de las rapaces más comunes y con mayor plasticidad ecológica de la sierra de Guadarrama. Su éxito radica en su extraordinaria capacidad de adaptación, con una falta total de especialización, un rasgo que le permite prosperar en los más variados ecosistemas, tanto en las zonas de montaña como en las zonas arboladas, volviéndose más escaso en las zonas más áridas. En el parque nacional se ha detectado en las zonas forestales más abiertas y cercanas a pastizales y con matorral. En el Atlas de aves reproductoras del parque se ha observado habitualmente en la zona de El Purgatorio y en los Altos de la Morcuera, apareciendo citas también en el resto del parque, fuera de las mayores altitudes y zonas rocosas.

Es una rapaz de complexión robusta y tamaño mediano, fácilmente reconocible en vuelo por sus alas anchas y cola corta que a menudo despliega en forma de abanico. Su plumaje es relativamente variable, pudiendo encontrarse desde individuos con un plumaje más claro hasta ejemplares de un marrón muy oscuro, aunque el tono marronáceo con manchas pectorales blancas es la forma más típica.

En los bosques del parque nacional los ratoneros poseen un comportamiento territorial muy marcado especialmente durante la época de cría donde pueden competir con otras rapaces de tamaño parecido como el milano real o el azor común.

Con respecto a su dieta, el ratonero depreda sobre todo tipo de presas desde insectos, anfibios, reptiles, micromamíferos hasta presas más grandes como conejos, pudiendo aprovechar también los restos de carroñas.

Aunque hace algunas décadas fue una especie perseguida por influir supuestamente en intereses cinegéticos de los cotos de caza menor y a pesar de que en la actualidad sigue sufriendo un alto número de bajas por furtivismo, electrocución y envenenamientos, su distribución y abundancias presentan, durante las últimas décadas, una tendencia estable, con una estimación de unas 30 000 parejas en España.

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