La gineta y su origen en la península ibérica

La gineta (Genetta genetta) es otro de los carnívoros del parque nacional cuya presencia es relativamente abundante. A diferencia de otras especies de este mismo Orden mostradas en los Videoblog como la garduña o el zorro, la gineta no posee una distribución tan generalista, estando vinculada a zonas más bajas del parque, ocupando los robledales y hábitats de fondo de valle, como las fresnedas o los bosques de ribera. De cuerpo alargado y esbelto, destaca su enorme cola anillada y su pelaje con motas negras, siendo el único representante en Europa de la familia de los vivérridos, emparentada con civetas y mangostas africanas.

Como se aprecia en los vídeos, muestra hábitos estrictamente nocturnos y solitarios, siendo una trepadora excepcional gracias a sus uñas semirretráctiles y su larga cola que le sirve para equilibrarse. Su dieta, es muy variada, compuesta principalmente de pequeños roedores, aunque complementada con aves, reptiles, anfibios, insectos y frutos, contribuyendo así a la dispersión de semillas en el bosque.

Pero si hay un aspecto de esta especie que ha despertado especial interés entre los científicos, es su origen. Durante décadas se asumió que la gineta fue introducida en la península ibérica por los árabes tras la conquista del 711, bien por su belleza como mascota o por su habilidad para el control de roedores. Sin embargo, investigaciones recientes han confirmado que su origen, aunque motivado por el hombre, puede remontarse a épocas anteriores. Los estudios genéticos actuales revelan que hubo múltiples eventos de introducción independientes desde el norte de África, probablemente desde Argelia hacia Andalucía. Este dato genético concuerda con los últimos hallazgos arqueológicos de restos óseos hallados en la Cueva del Humo (Málaga), que confirman la presencia de una población de gineta divergente genéticamente de los anteriores hallazgos, lo que demuestra con una alta probabilidad que la gineta ya estaba presente en el sur peninsular antes de la llegada de los musulmanes. Es posible, por lo tanto, que su introducción fuera mucho más temprana, tal vez de la mano de comerciantes fenicios o cartagineses que, navegando por el Mediterráneo, ya apreciaban su habilidad para cazar ratas a bordo de sus embarcaciones.

A pesar de su origen incierto, la gineta es considerada como una especie autóctona, adaptada perfectamente en los ecosistemas mediterráneos de la península ibérica.

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