El jabalí, presa principal del lobo en la sierra de Guadarrama

Las poblaciones de jabalí presentes en el parque nacional mantienen densidades moderadas, características de los ecosistemas de alta montaña. En general, se encuentran relativamente al margen de los desequilibrios observados en otras áreas más influenciadas por la actividad humana, donde factores como la alimentación suplementaria, los cercados con elevadas concentraciones de individuos o la presión cinegética orientada a los ejemplares de mayor tamaño y dominancia, provocan poblaciones desorganizadas y, con frecuencia, excesivamente numerosas. Este contexto especialmente favorable convierte al parque en un entorno excepcional para analizar la función reguladora que puede ejercer el lobo sobre las poblaciones de uno de los ungulados más extendidos y problemáticos de nuestra fauna.

Los resultados del estudio de la dieta del lobo en el parque nacional y su zona periférica durante el año 2025, basados en el análisis de 222 excrementos, revelan que el jabalí aparece como presa en el 47.3 % de las muestras recolectadas, muy por encima del corzo (21.2 %) y de la cabra montés (6.0 %), presa que se ha mantenido como residual durante los nueve años de seguimiento. Recordemos que este proyecto lleva desarrollándose desde 2017, gracias a la colaboración entre el Centro de Investigación, Seguimiento y Evaluación del Parque Nacional y la Dra. Isabel Barja, del departamento de Biología (Unidad Zoología) de la Universidad Autónoma de Madrid, que lleva la coordinación y dirección científica del estudio. 

JabaliEl jabalí muestra en el parque nacional densidades medias propias de la alta montaña.

144 02 RayonesLos rayones suponen un base importante de la dieta del lobo especialmente en primavera.

El lobo durante estos años ha mostrado un comportamiento sorprendentemente estable con el tipo de presas consumidas, manteniendo la proporción de ungulados silvestres prácticamente invariable a lo largo de los nueve años de estudio, con un promedio del 80.9% de aparición de presas silvestres frente al 19.1 % de domésticas. Esta estabilidad interanual refleja una notable consistencia en la estrategia trófica del lobo en el parque nacional, con una dieta sustentada en presas silvestres, que se ha convertido en la mejor herramienta disuasoria para evitar ataques al ganado y conflictos con este aprovechamiento tradicional.

El lobo podría jugar un papel determinante en el control de las poblaciones de jabalí, de manera mucho más notable de la que actualmente es reconocido. La presencia de manadas estables de lobo es un factor ecológico positivo en los ecosistemas donde coexisten con el jabalí. El control que el lobo ejerce sobre las poblaciones de jabalí genera importantes servicios ecosistémicos que a menudo pasan desapercibidos, reduciendo daños en ecosistemas frágiles y cultivos, minimizando el riesgo de transmisión de enfermedades y disminuyendo los accidentes de tráfico provocados por esta especie. El lobo, además, provoca un efecto muy diferente al de la caza, contribuyendo al equilibrio poblacional y saneando las poblaciones. La caza tiende a eliminar los ejemplares de mayor tamaño, los machos y las hembras dominantes, ejemplares que ejercen un control social sobre los más jóvenes, inhibiendo en ocasiones su acceso a la reproducción, suprimiendo la entrada en celo de las hembras jóvenes, por ejemplo. La eliminación selectiva de estos ejemplares por la actividad cinegética puede desestructurar las poblaciones y favorecer un aumento paradójico de la natalidad, mientras que la depredación natural por parte del lobo contribuye a mantener un equilibrio poblacional más estable y sostenible en el tiempo.

144 03 LoboEl lobo muestra un comportamiento sorprendentemente estable con el tipo de presas consumidas, en su mayoría jabalí y corzo

Esta regulación natural, sin embargo, no es estática a lo largo del año, sino que responde a una estrategia de depredación adaptativa que el lobo ajusta según la disponibilidad y vulnerabilidad de las presas en cada estación. El análisis de la dieta a lo largo de las estaciones revela que el lobo muestra un consumo de jabalí significativamente menor en otoño (27.3 %) en comparación con el resto del año (48-62 %), coincidiendo con un pico de consumo de corzo (36.4 %) en esta misma estación y con una menor presencia de ejemplares vulnerables como los rayones y juveniles, presentes de manera considerable como parte de la dieta del lobo en el resto de las estaciones.

La consolidación del jabalí como presa principal del lobo en este espacio protegido confirma la importancia de los ungulados silvestres en la conservación de una especie que, lejos de suponer una amenaza para los usos tradicionales del parque nacional, actúa como un regulador natural que contribuye al equilibrio ecológico de los ecosistemas de montaña. Las poblaciones de jabalí de alta montaña, ajenas a los desequilibrios que genera la intervención humana en otros territorios, ayudan a minimizar los conflictos con la ganadería y encuentran en el lobo un depredador que las mantiene en densidades medias, generando servicios ecosistémicos que benefician al conjunto de la biodiversidad. Un equilibrio que, tras nueve años de seguimiento, se revela como una de las claves para entender la conservación del lobo en Guadarrama.

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