La abundancia del gato montés en el parque nacional

Durante el otoño de 2025 se ha llevado a cabo el último de los bloques de censo de gato montés en el parque nacional con resultados esperanzadores para la especie en la sierra de Guadarrama. Los datos de este primer sondeo muestran una buena presencia, aunque con abundancias dispares que podrían estar influidas por las actividades de uso público y por el estado de conservación de los bosques.

El gato montés es uno de los carnívoros más representativos de la fauna ibérica cuyas poblaciones están atravesando por un momento delicado. Los sondeos realizados hasta el momento a nivel nacional indican que la especie es cada vez más rara en muchas regiones, sin que se sepa a ciencia cierta qué factores hay detrás de este descenso poblacional. La importancia de la sierra de Guadarrama como nexo biogeográfico entre los ambientes mediterráneos y norteños podría ser crucial en la recuperación de las poblaciones de gato montés del centro peninsular, dado que gran parte de ellas se encuentran en el territorio protegido del parque nacional.

138 01 Gato 01Uno de los gatos monteses del parque nacional. Fuente: Webcam CISE.

Como adelantábamos en anteriores blogs, el sondeo llevado a cabo en la sierra de Guadarrama forma parte del primer sondeo global de la especie realizado en todo el territorio nacional con la misma metodología, dirigido por el profesor Emilio Virgós de la Universidad Rey Juan Carlos y elaborado con la ayuda de decenas de colaboradores voluntarios, de manera sincronizada en toda España.

Recordamos que esta metodología se desarrolla a través de muestreos de 2000 ha con 12 cámaras de fototrampeo, que permanecen en el campo durante 60 días, con un atrayente natural que facilita la detección de los gatos que pudieran estar presentes en ese ámbito y que ya se ha aplicado en 180 localidades del territorio nacional usando, como decimos, la misma metodología.

Los resultados a nivel nacional confirman que la población de gato montés está muy fragmentada y que sus densidades son bajas en gran parte de la península, con ausencia casi total de registros en el oeste y el suroeste peninsular y una diferencia importante en el resto, con poblaciones continuas y abundantes en la España atlántica y bajas y fragmentadas en la parte mediterránea, restringidas especialmente a los sistemas montañosos y a algunas zonas de llanura con abundante conejo. Parece que las abundancias a escala general de la península Ibérica estarían relacionadas con factores climáticos y de productividad, siendo un elemento importante la disminución del conejo en el cuadrante suroccidental de la península.

Como vemos, dada la escasez de gato montés en muchas zonas mediterráneas, las buenas poblaciones encontradas en el parque nacional cobran una relevancia aún mayor. Lo abrupto de su territorio y la abundancia de micromamíferos como los ratones de campo o los topillos, podrían haber facilitado la supervivencia de una especie acosada por el hombre en zonas más llanas y accesibles, que podría ser crucial en la recuperación de sus poblaciones, creando un nexo biogeográfico entre los ambientes mediterráneos con poblaciones en declive y norteños, con poblaciones bien conservadas.

El sondeo llevado a cabo en la parte madrileña del parque nacional, se ha desarrollado durante los últimos 3 años, proporcionando una valiosa información sobre la presencia y abundancia del gato montés en la sierra de Guadarrama. La especie ha sido localizada en 5 de los 6 bloques de censo realizados, presentando densidades medias-altas en el Valle del Lozoya y bajas o nulas en los bloques realizados en la cara sur del parque nacional. Es especialmente llamativo el sondeo realizado en el Valle de la Fuenfría y La Barranca donde no se detectó la presencia de gato montés, a pesar de presentar amplias zonas boscosas en buen estado de conservación y tener la constancia de la presencia de la especie en épocas recientes.138 02 Gato 02Uno de los gatos monteses del parque nacional. Fuente: Webcam CISE.

Estas diferencias entre los diferentes sectores del parque nacional parecen reflejar una influencia determinante de los diferentes usos del territorio que se llevan a cabo.  Los resultados, obtenidos a partir de los 6 bloques de 2000 ha muestreados, revelan un patrón claro en la abundancia y presencia del gato montés, en el que la presión humana y el tipo de hábitat son determinantes significativos. Los análisis realizados mostraron un efecto negativo del uso público medido en número de visitantes por día, como un factor de disturbio, reduciendo la actividad o la presencia observable de la especie, especialmente en zonas más accesibles o frecuentadas. Además, la abundancia de la especie estuvo modulada por el tipo de bosque, donde la probabilidad de realizar una captura fotográfica de gato montés fue 2.34 veces mayor en zonas de roble que en zonas de pinar, lo que sugiere una marcada preferencia de la especie por las formaciones de frondosas de las zonas bajas del parque, probablemente asociada a una mayor abundancia de micromamíferos. La enorme importancia de los roedores en la alimentación del gato montés en estas zonas sin conejo y el mejor estado de los robledales frente a los bosques de pinar, en su mayoría de repoblación y con poca cobertura arbustiva, puede haber condicionado la preferencia de la especie por este tipo de hábitat.

El parque nacional mantiene una línea de actuaciones orientada a la restauración de hábitat, que incluye la recuperación de los bosques de ribera, el aumento de la diversidad florística y la restauración del estrato arbustivo en las masas de pinar de repoblación. Estas acciones buscan incrementar la calidad estructural del medio, favoreciendo la disponibilidad de refugio y de recursos para la fauna, beneficiando sin dudad a las poblaciones guadarrámicas de gato montés.

Preocupa especialmente, la aparente baja densidad de la especie detectada en la vertiente sur del parque, así como su práctica desaparición en áreas sometidas a una alta presión recreativa. La declaración del parque nacional ha conllevado un aumento significativo del uso público, lo que subraya la necesidad de diseñar y establecer zonas de reserva prioritarias para la conservación de la fauna. En estos espacios, el desarrollo de actividades recreativas debería regularse o limitarse para minimizar estos disturbios y garantizar la funcionalidad ecológica de refugios clave para estas especies de fauna especialmente sensibles a la presión humana.

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