La dieta del lobo en el parque nacional

El seguimiento de la dieta del lobo en el parque nacional lleva realizándose desde el año 2017 a través de una colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid y se ha consolidado como uno de los indicadores más fiables para evaluar su estado de conservación. Una de las principales conclusiones obtenida después de nueve años de seguimiento, ha sido la enorme fidelidad que el lobo mantiene con respecto a la selección de sus presas.

El lobo durante estos años ha mostrado un comportamiento sorprendentemente estable con el tipo de presas consumidas, manteniendo la proporción de ungulados silvestres por encima del 80% en la frecuencia de aparición de las diferentes especies en su dieta, porcentaje prácticamente invariable desde que comenzó el seguimiento.

Este alto porcentaje de presas silvestres como base de la alimentación del lobo en el parque nacional, ha confirmado sin duda la importancia de los ungulados silvestres, fundamentalmente corzo y jabalí, en la conservación de las poblaciones de lobo, siendo además la mejor herramienta disuasoria para evitar ataques al ganado y conflictos con los aprovechamientos tradicionales.

Con respecto al resto de presas silvestres, llama poderosamente la atención la ausencia casi total de la cabra montés.  A pesar de ser el ungulado silvestre con mayores abundancias en el parque nacional, ha mantenido su frecuencia de aparición en la dieta del lobo en torno al 3%, siempre de manera residual. Aunque es obvio que las principales poblaciones de cabra montés se mantienen en zonas inaccesibles para el lobo, a lo largo del año los grupos de cabra montés realizan desplazamientos por zonas donde el lobo sí podría acceder a depredar sobre ellas. Sin embargo, los datos reflejados en las frecuencias de aparición no lo indican así. Parece evidente que el lobo muestra un comportamiento aprendido y una gran fidelidad a sus presas principales, corzo y jabalí, por lo que, de momento, parece reacio a incorporar a la cabra montés como presa de manera significativa, al menos mientras que se mantenga la disponibilidad de jabalí en la zona.

El comportamiento del lobo y su ecología trófica depende de muchas variables que no se pueden analizar de manera superficial, ni extrapolar en el tiempo, como se ha observado en el parque nacional, ni en el espacio, como ocurre en otras poblaciones en las que, por diversas circunstancias, el lobo sí depreda sobre el ganado. La resolución de este tipo de conflictos, a nuestro entender, pasa sin duda alguna por un enfoque científico del problema y una puesta en valor de los seguimientos a largo plazo.

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