El marcaje oloroso y visual en los carnívoros constituye una herramienta esencial en la comunicación, tanto entre los individuos de la misma especie, como vemos en este caso en el zorro, como entre competidores de otras especies como lobos, gatos monteses o garduñas, por ejemplo.
En muchas ocasiones estos excrementos están depositados en sitios llamativos como encima de piedras o plantas con una clara función señalizar y llamar la atención a otros individuos, a menudo utilizando cruces o pasos muy marcados, donde la probabilidad de ser vistos es mayor.
En el caso de los zorros, este comportamiento se puede observar con facilidad, ya que sus excrementos se diferencian de manera clara, presentando siempre restos de semillas o insectos, que a menudo son depositados encima de otros excrementos como los del lobo, por ejemplo, en un comportamiento que en apariencia parece provocativo, pero que en el fondo trata de responder a la presencia de un intruso en su territorio sin la necesidad de un enfrentamiento directo.
En este video podemos observar cómo el zorro reacciona, no solo a las marcas de otros cánidos como el lobo, sino que marca y se restriega de manera casi compulsiva en una zona donde previamente habían marcado el gato montés o la garduña, como pudimos ver en vídeos anteriores.
Como vemos, los patrones de marcaje de todas estas especies mantienen el equilibrio entre competidores del mismo territorio y esconden un lenguaje de comunicación extremadamente complejo del que apenas interpretamos algunos pequeños detalles.



