La garduña (Martes foina) es uno de los carnívoros, junto con el zorro, más abundantes del parque nacional. Está presente en todos los hábitats de la sierra de Guadarrama, desde las zonas supraforestales de cumbre por encima de los 2000 m, hasta las zonas bajas de matorral mediterráneo con ambientes humanizados.
Aunque el celo de la garduña se produce en verano, en febrero comienza la verdadera gestación de las 2 a 4 crías que nacerán a principios de la primavera, después de 6 o 7 semanas de desarrollo. La garduña, al igual que otros mamíferos del parque como el corzo o el tejón, posee un mecanismo a través del cual retardan el desarrollo embrionario en un proceso denominado diapausa embrionaria. Este mecanismo consiste en una "pausa" programada en el desarrollo del embrión tras producirse el celo y la fecundación. Tras el apareamiento entre los meses de junio y agosto, el óvulo fecundado se divide solo hasta formar una blástula, una estructura celular simple denominada blastocito en mamíferos. Luego, su desarrollo se detiene por completo durante unos 6-7 meses, mientras flota libremente en el útero. Esta pausa no es pasiva y permite a la especie sincronizar el nacimiento con la época más favorable, independientemente de cuándo ocurra la cópula, de manera que los partos se producen en abril y mayo, cuando la disponibilidad de alimento es mayor para la madre y las crías.
En este aspecto la garduña es un depredador oportunista con una dieta generalizada presentando un amplio espectro de presas como micromamíferos, pequeñas aves, reptiles, frutos e insectos.
Aunque tiene pocos depredadores en ocasiones puede ser presa del zorro, con el que comparte nicho trófico.



