El azor común en el parque nacional

El azor común (Accipiter gentilis) es una de las rapaces de tamaño medio que podemos observar en invierno en los bosques de Guadarrama. El reciente Atlas de aves reproductoras encargado por la Comunidad de Madrid a SEO/BirdLife lo cita como una especie escasa en el parque nacional, debido en parte a la altitud de la mayoría de sus masas forestales, apareciendo con mayor frecuencia en el extremo nororiental de este espacio protegido. Su presencia es dispersa en zonas forestales de media ladera o zonas bajas, dándose la mayor abundancia en zonas con masas de melojares y bosques mixtos más térmicos. En la Comunidad de Madrid, está presente en la mayoría de las zonas forestales, principalmente en la sierra y en áreas bien conservadas como las ZEPA Monte del Pardo o Soto de Viñuelas.

El azor común es una rapaz con un amplio espectro trófico que se adapta bien a las presas disponibles en cada uno de sus territorios.  Es un cazador versátil especialista en zonas boscosas gracias a sus alas relativamente cortas y redondeadas que le facilitan los movimientos bruscos entre los árboles y le permiten cazar presas relativamente grandes como liebres, conejos o ardillas, aunque con especial predilección por las aves como las palomas y los córvidos.

El periodo reproductor comienza a finales del invierno con la reconstrucción de uno o varios nidos, trabajo en el que colaboran ambos miembros de la pareja.  La hembra puede llegar a poner cuatro o más huevos, encargándose el macho de cazar y aportar comida para la prole. Con un mes de vida los pollos ya se aventuran fuera del nido, separándose de sus progenitores al cumplir algo más de dos meses.

El azor común sufrió una gran persecución y expolio de nidos debido a ser una especie codiciada para los cetreros por sus habilidades de vuelo y por su belleza. Actualmente su principal amenaza son las electrocuciones y la actividad cinegética ilegal.

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