La fundación de Cercedilla se remonta al siglo XIII cuando tras la conquista cristiana del territorio se procedió a su repoblación. La zona pasó al sexmo de Manzanares, formando parte de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Tras diferentes litigios entre Segovia y Madrid el sexmo pasó a manos de la corona como El Real de Manzanares. Finalmente, en el siglo XV, le fue concedido a Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana y conde de El Real de Manzanares, el dominio jurisdiccional pleno del territorio. Su estratégica ubicación, junto a la calzada de origen romano que comunicaba ambas vertientes de la sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría, marcó su crecimiento durante los siguientes siglos hasta que a finales del siglo XVIII se abrió una nueva vía por el puerto de Navacerrada. El casco antiguo se sitúa entre el río de la Venta y el arroyo de la Teja, sobre una ladera de granito orientada al mediodía. El trazado urbano es tortuoso con calles que siguen las curvas de nivel y se cruzan con otras transversales con fuerte pendiente. A finales del siglo XIX y coincidiendo con la apertura de la estación de tren comenzó su transformación en un centro turístico importante lo que ha supuesto un gran crecimiento de la villa. Se han conservado muy pocas viviendas tradicionales de tipo rural, aunque hay numerosos ejemplos de villas de recreo de finales del XIX y primera mitad del XX.
Madrid | Cercedilla | MAPA
Está situada en lo más alta del casco antiguo, en el núcleo primitivo del pueblo. Se distingue claramente la secuencia de los elementos que componen el edificio: la torre, la nave con pórtico y la capilla bautismal, y el crucero con la sacristía y la capilla del Cristo de la Clemencia. No se sabe con certeza cuando se empezó a construir, los restos más antiguos conservados (el basamento de la torre y los muros exteriores del primer tramo de la nave y de la capilla) pueden remontarse a los siglos XII o XIII. La nave y el cuerpo superior de la torre no se debieron realizar hasta finales del siglo XV o principios del XVI, como se deduce de las bolas aplicadas en las cornisas del campanario.
Un elemento común a todo el templo es el magnífico solado de piedra, que cubre nave y transepto formando una retícula de losas graníticas apoyadas de tres en tres sobre nervaduras del mismo material. La torre, con planta cuadrada, constituye sin duda el elemento más antiguo, siendo su parte inferior-de mampostería vista con esquinales de sillería- completamente maciza, lo que parece insinuar un posible uso original defensivo; el cuerpo de campanas, marcado al exterior con una cornisa decorada con bolas.
El cuerpo de la nave consiste en un espacio rectangular, delimitado a los pies por un antiquísimo muro de mampostería vista. El interior está dividido en cuatro tramos iguales por medio de tres arcos fajones semicirculares, sin contar el que da paso al crucero. Destaca el retablo de estilo Churrigueresco que decora la cabecera de la iglesia.




