La sociedad demanda un programa de gestión de la cabra montés

  • 26 Octubre 2020 |
  • Escrito por  María Martínez Jauregui y Mario Soliño

La cabra montés está presente en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama desde los años 90 (tras su reintroducción con 67 ejemplares en la Pedriza) y, desde entonces, se ha convertido en una especie emblemática del Parque Nacional. El número de ejemplares actuales supera la cifra de 5.000 individuos y, a pesar de que son elementos esenciales del ecosistema, el tamaño poblacional actual es demasiado elevado y las cabras están produciendo daños sobre los valores ecológicos del ecosistema y sobre la propia especie, que se han puesto en evidencia tras una exhaustiva monitorización del Parque.

Actualmente, debido a los efectos perjudiciales monitorizados en las plantas, la erosión del suelo, las especies amenazadas o el riesgo de contagio de parásitos y enfermedades a otras especies y, siguiendo las directrices del Real decreto que define al Parque Nacional, urge diseñar un plan de gestión de la cabra a corto y medio plazo que contemple que los gestores del Parque deben actuar cuando se encuentren ante dos situaciones: 1) cuando existen daños sobre los valores ecológicos y 2) cuando existen riegos sanitarios. Los niveles de daños y riesgos tolerables son decisiones técnicas, así como las herramientas que deben emplearse para disminuirlos; pero sin duda, para hacer la mejor elección eficiente, eficaz y viable, los gestores deberán incorporar la mejor información posible, entre la que debe encontrase también la participación y opinión de la sociedad. En este caso, informar sobre las preferencias que tienen los visitantes y la ciudadanía sobre la aplicación de las herramientas necesarias para alcanzar los objetivos del próximo plan de gestión es especialmente relevante, porque el control de poblaciones animales es controvertido, sobre todo en un Parque Nacional. Además, el éxito de una herramienta de gestión se encuentra muchas veces condicionado por la aceptación de las técnicas empleadas y por la colaboración de los agentes implicados (por ejemplo: los visitantes).

Las herramientas que normalmente contempla el Parque en el Plan de Gestión son variadas: instalación de vallado y protección de determinadas especies vegetales, favorecer las poblaciones de predadores locales, captura en vivo de ejemplares de cabra montés para su traslado a otro entorno natural, captura en vivo de ejemplares para su posterior sacrifico en el Parque, caza de gestión para el control de poblaciones de cabra, el manejo del territorio para favorecer la dispersión natural mediante la gestión del hábitat, la esterilización, o algunas medidas que se apoyan en el territorio próximo al Parque, como es el apoyo a los permisos de caza recreativa de esta especie fuera del mismo. No obstante, a pesar de que todas ellas puedan ser contempladas, los técnicos hacen más énfasis en unas medidas que en otras por su eficiencia, eficacia y viabilidad a corto y medio plazo. Tales medidas buscan disminuir el tamaño poblacional hasta un nivel que evite las dos situaciones que hemos comentado anteriormente (daños elevados sobre los valores ecológicos y riesgo sanitario); y se basan fundamentalmente en la captura en vivo y traslado a otro entorno natural, la caza de gestión, y la captura en vivo y sacrificio en el Parque.

En el marco de un proyecto de I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación y, con la colaboración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, se han entrevistado a 435 visitantes en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama mediante una encuesta presencial (visitantes “in situ”), a 219 visitantes “ex situ” del Parque y residentes en las provincias de Madrid y Segovia mediante una encuesta online, y a 219 residentes en estas provincias que no han visitado el Parque durante el último año. Cada individuo encuestado ha realizado un experimento de elección, que es una técnica de valoración económica basada en preferencias declaradas. En ese experimento, a cada encuestado se le ha presentado una serie de escenarios de gestión para que expresase cuál de ellos preferiría que se realizase, siempre teniendo en cuenta que esos programas implicarían un sobrecoste y, obviamente, siempre dando la opción de no elegir ninguno de los programas presentados. Como resultado principal del experimento de elección, que permite cuantificar las preferencias de los encuestados y estimar el cambio de bienestar derivado de múltiples escenarios, se concluye que no hacer ningún programa de gestión de la cabra montés en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama produce una pérdida agregada de bienestar social superior al propio presupuesto anual del Parque.

También se ha extraído del análisis de preferencias que el diseño del Plan de gestión de la cabra montés (medidas empleadas y resultados obtenidos) resulta relevante para obtener la aceptación o el rechazo del mismo por los agentes encuestados. El mejor escenario de gestión posible para todos los encuestados es aquel en el que con el uso de captura en vivo y traslado a otro entorno, se consiguen los menores daños sobre el ecosistema, o sea, niveles bajos de daños sobre los valores ecológicos y riesgos sanitarios bajos. No obstante, cuando la demanda de captura de individuos vivos no fuera viable, los resultados muestran que la caza de gestión es aceptada en todos los escenarios de gestión simulados. Tales escenarios nunca contemplan que los daños sobre los valores ecológicos sean altos (pues implicaría que las especies amenazadas desaparecen del Parque) ni que los riesgos sanitarios sean altos (lo que implicaría que la probabilidad de contagio pudiera poner en riesgo a los seres humanos). La captura en vivo y sacrificio en el Parque es la medida que más bienestar resta a los encuestados y su uso se asocia a los programas con menor aceptación en cada escenario; siendo incluso negativos; es decir, rechazados en algunos de los escenarios de gestión considerados.

Finalmente cabría añadir que estos resultados constituyen un argumento a favor del diseño de programas de recaudación de fondos voluntarios destinados a la conservación del Parque Nacional pero, sobre todo, un argumento a favor del control de poblaciones sobreabundantes que suponen un serio riesgo para la conservación de nuestro patrimonio natural.

María Martínez Jauregui (INIA)

Mario Soliño (Universidad Complutense de Madrid)

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Estudio de percepción y preferencias de gestión de la cabra montés en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

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