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Midiendo el efecto de la contaminación atmosférica

Una buena calidad del aire es imprescindible para la salud humana, pero pocas veces nos paramos a pensar en los efectos que la contaminación atmosférica tiene sobre la naturaleza. Pero es que si los ecosistemas naturales se degradan como consecuencia de la contaminación atmosférica, tampoco podrán prestar los servicios ambientales que ofrecen y, en último término, afectará a la calidad de vida y a la salud humana.

Por ello desde hace décadas hay iniciativas para medir esta contaminación y, sobre todo, los problemas que causa, establecer los límites máximos tolerables para evitar daños y, finalmente, constatar si las medidas de reducción de emisiones de contaminantes permiten la recuperación de estos ecosistemas. Las primeras iniciativas se enfocaron al problema de la lluvia ácida debida a la emisión de óxidos de nitrógeno y azufre a la atmósfera, y tuvieron un desarrollo muy importante en los países del nor-noreste de Europa, donde este problema era más acuciante. Sin embargo, sabemos que la contaminación atmosférica también llega a la Sierra de Guadarrama y que, por ejemplo, provoca daños sobre las plantas y los anfibios. Así, probablemente España no tiene un riesgo importante de acidificación de sus ecosistemas, pero sí pueden observarse efectos dañinos por los gases contaminantes y partículas que se depositan en la montaña de compuestos de nitrógeno, fósforo o incluso por los llamados contaminantes orgánicos persistentes, un tipo de contaminación mucho más sutil de la que estamos empezando a conocer sus efectos. Además, este efecto se combina con el notable calentamiento climático antropogénico que estamos experimentando en la Sierra de Guadarrama.

Cabecera del río ManzanaresCabecera del río Manzanares

Existe un mecanismo de cooperación internacional, el Grupo de Trabajo de Efectos, en el marco del Convenio sobre la Contaminación Atmosférica Transfronteriza a Larga Distancia (LRTAP-UNECE) de 1979. En este grupo se abordan los posibles efectos de la contaminación sobre los ríos y lagos, los bosques, los monumentos históricos, la vegetación natural y cultivos, etc. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (Comunidad de Madrid) comenzó en 2021 una colaboración con el Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (perteneciente a los Ministerios MITMA y MITERD) para que dos puntos de la Sierra de Guadarrama constituyan un lugar de estudio de los efectos de la contaminación atmosférica sobre los ecosistemas acuáticos, gracias a la ausencia de cualquier otro tipo de presión directa sobre los mismos. Estos dos puntos son la cabecera del río Manzanares y la laguna Grande de Peñalara. La particularidad de estos sitios es que suponen la inclusión en la red internacional de seguimiento de información procedente del ámbito claramente mediterráneo, con sus particularidades en cuanto a la contaminación, tipo de vegetación e impacto del cambio climático. De esta manera, el parque nacional contribuye a la investigación de los efectos “invisibles” de los impactos medioambientales globales, y cómo afectan a nuestros ecosistemas naturales.

108 01 Lugares ICPWatersLugares ICP-Waters de seguimiento de los efectos de la contaminación atmosférica sobre los ecosistemas acuáticos

Por su reciente incorporación a la red, entre el 10 y el 12 de mayo se celebró en Miraflores de la Sierra la trigésimo octava reunión del grupo encargado de monitorizar los efectos de la contaminación atmosférica sobre los ecosistemas acuáticos (ICP-Waters), con la participación presencial de más de 40 científicos de toda Europa y otros tantos online.

108 02 participantes ICPCientíficos participantes en el la 38 Reunión del ICP-Waters


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