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Corcinos encamados ¡no están abandonados!

Al aproximarse la nueva temporada de nacimientos en la población de corzos de la Sierra de Guadarrama, volvemos a llamar la atención sobre la peculiar estrategia de cría de este pequeño cérvido, que le ocasiona a menudo algún que otro disgusto.

Durante los últimos días de abril y el mes de mayo, época en la que nacen todos los corcinos casi de forma sincronizada en la Sierra de Guadarrama, se produce cada vez con más frecuencia la recogida de ejemplares recién nacidos por parte de senderistas y visitantes que confundidos por el comportamiento de cría de esta especie, ocasionan todos los años un gran número de pérdidas en la nueva generación de corzos.

Los corzos al nacer, con apenas 2 kg de peso, no están preparados para seguir a la madre, ni para huir de los depredadores. Su mejor defensa es permanecer inmóviles entre la vegetación, pasando desapercibidos, en una estrategia adquirida evolutivamente durante miles de años basada en el mimetismo, que es frecuente también en otras especies de cérvidos y de bóvidos. Este comportamiento está ayudado por un pelaje moteado con una librea con dos líneas de manchas de color blanco en el dorso que los corcinos muestran durante su primer mes de vida. La madre, de manera discreta, les vigila y controla acercándose a ellos lo imprescindible para amamantarles y limpiarles escrupulosamente, de manera que no emitan ningún tipo de olor. De hecho, cuando se toca un corcino y se impregna de un olor extraño, parte de su estrategia antipredatoria se desmorona, siendo fácilmente detectable por depredadores oportunistas como el zorro. Paradójicamente, este comportamiento de supervivencia ocasiona gran número de bajas en la población, al ser malinterpretado como una situación de abandono o de enfermedad. 

La gran expansión sufrida por la especie en toda España durante las últimas décadas y el aumento de las actividades de ocio en el medio natural, hacen que cada vez con más frecuencia los corzos encamados sean detectados por senderistas, recolectores de setas u otros usuarios del monte que confundidos por su aspecto frágil y desvalido los recogen de sus encames, provocando casi con toda seguridad su muerte. Los corcinos recogidos rara vez sobreviven en cautividad, siendo muy difíciles de criar. Además, algunos ejemplares criados en cautividad, fundamentalmente los machos, se comportan de manera agresiva y pueden llegar a ser bastante peligrosos al no tener miedo al hombre.

Por lo tanto, si observas alguna de estas crías de corzo recuerda que no está abandonada ni enferma y que su madre la vigila, por lo que lo más adecuado es no tocarla ni permanecer cerca de ella.


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