¿Matacanes en el Parque Nacional?

  • 24 Noviembre 2019 |
  • Escrito por  Fernando Horcajada

076 01 liebre nieve Las poblaciones de liebre de la Sierra de Guadarrama, sorprenden tanto por su tamaño como por los enclaves en los que viven. Uno espera encontrarse a las liebres en sus hábitats más característicos, como en las llanuras de la meseta cerealista o en los olivares y rastrojos del sur de Madrid, pero no por encima de los 2000m, bajo un manto de nieve, ocultas en los piornales de Calderuelas o Peñalara.

Los cazadores serranos tanto de la vertiente madrileña como segoviana sí son conscientes de la presencia de estas poblaciones en las zonas más inaccesibles de la sierra. Si les preguntas por las liebres, te dirán que cada vez son menos abundantes, debido al cambio de uso y el abandono de las siembras, prados de siega y majadales que antes abundaban en los fondos de valle de ambas vertientes. Pero si insistes y les hablas de las poblaciones de la cumbre, muchos de ellos te dirán que no son liebres, sino matacanes, percibiendo perfectamente una gran diferencia entre las poblaciones de ambos congéneres.

Si buscamos el significado de matacán en el diccionario de la Real Academia de la Lengua nos remite a ejemplares de liebre resabiados con los galgos que ya han salido indemnes de más de una carrera. Pero el significado de matacán en la Sierra, no define la pericia en escapar de los galgos, que poco pueden hacer en las enriscadas cumbres de Guadarrama, sino que adquiere otro sentido, yendo más referido a su sorprendente aspecto y gran tamaño.

En la Península Ibérica coexisten tres especies de liebres, dos de ellas endémicas de nuestro territorio: la liebre de piornal Lepus castroviejoi, restringida a la Cordillera Cantábrica y la liebre ibérica Lepus granatensis, distribuida por toda la península ibérica menos al norte del Ebro. Además, una tercera especie, distribuida por gran parte de Europa, la liebre europea Lepus europaeus, presente en España al norte del Ebro.

Las poblaciones de liebre de la Sierra de Guadarrama pertenecerían a la especie Lepus granatensis, aunque la hipótesis planteada en este estudio estaría basada en la percepción de un morfotipo en las poblaciones de cumbre, más parecido al de especies como la liebre europea o la liebre variable (Lepus timidus), propias de ambientes de alta montaña que al de la liebre ibérica, a la que en teoría y según la clasificación taxonómica actual, pertenece. En la Península Ibérica estas dos especies estaban ampliamente distribuidas incluso después de las últimas glaciaciones, hace tan sólo unos miles de años.

Como es sabido, la Sierra de Guadarrama ha servido de refugio a numerosas especies de fauna norteña, que en otro tiempo habitaron las cumbres de Guadarrama y que han permanecido durante miles de años aisladas de otras poblaciones mucho más septentrionales. Existen ejemplos variados en numerosos grupos de vertebrados como el sapo partero, la lagartija roquera, el desmán ibérico o incluso en algunos insectos como la hormiguera oscura o la mariposa apolo.

076 02 trampas peloNos planteamos, por tanto, detectar diferencias moleculares entre las poblaciones que, aunque perteneciendo a la misma especie, ocupan ambientes notablemente diferentes y muestran morfotipos distintos, lo que sugeriría diferentes grados de subespeciación e incluso una posible hibridación con especies norteñas como las mencionadas liebre europea o liebre variable, situación que ya ha quedado demostrada en otros sistemas montañosos del norte de la Península.

Este proyecto es una colaboración del Parque Nacional a través del Centro de Investigación y el IREC-CSIC en la que actualmente ya contamos con unas 70 muestras de genética de diferentes zonas de la sierra. Sin embargo, el objetivo principal para esta temporada es obtener una mayor información genética de los ejemplares de las zonas más altas, que al encontrarse fuera del ámbito de los terrenos cinegéticos que circundan el Parque, son especialmente inaccesibles.

Para ello hemos diseñado un sistema de trampas de pelo a distribuidas por las zonas de cumbre con abundancia de indicios. Estas trampas atraen de forma especial a la liebre que marca de manera abundante a su alrededor, identificándolas como zonas conspicuas para delimitar sus territorios.

Fernando Horcajada.
Biólogo, Centro de Investigación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

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