Aromas de nostalgia

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Avanzar es también mirar al pasado y sorprendernos con la evolución.

Un tímido sol intentaba abrirse paso en una fría mañana de primeros de diciembre. Eran las nueve y media de la mañana de un perezoso primer viernes del mes que parecía no querer levantarse. Empujé con fuerza la vieja puerta de madera del antiguo Cine Montalvo, ahora reconvertido en teatro y espacio cultural. Y por un instante, los olores de hace cuarenta años volvieron con fuerza a mi memoria: el vestíbulo con su taquilla, donde comprábamos por ciento cincuenta pesetas las entradas para alguna de las dos sesiones de los sábados; las muy usadas escaleras originales, que ascienden al piso de arriba, donde además de la amplia antesala, se accede al “gallinero”, que aún conserva las butacas originales. Allí me espera Gabi, el técnico de audiovisuales, para comprobar que todos los cortos participantes en esta XI Edición del Festival Internacional de Cine y Naturaleza “Valle de La Fuenfría” se reproducían correctamente y el sonido era adecuado.

Muchos recuerdos y vivencias de mi infancia y juventud que ahora ponemos a disposición de nuevas generaciones, porque hay que reconocer que no es lo mismo ver una película en televisión que en pantalla grande. En Cercedilla teníamos mucha suerte, porque en 1940 ya se contaba con una sala de cine, el primero de la sierra y de los primeros de la Comunidad de Madrid.

Pero hay en otros lugares y países que no tienen este privilegio cultural. Por este motivo, cuando tuve conocimiento del Proyecto Cinecicleta, pensé que tenían que participar en nuestro festival, en las actividades de la mañana del sábado, sobre todo después de conocer su vinculación a Giner de los Ríos, padre de la Educación Ambiental y fundador de la Institución Libre de Enseñanza. Isabel y Carmelo, un tándem perfecto, que se embarcaron en una aventura increíble recorriendo África durante dos años, para acercar el cine a lugares remotos donde no sabían de su existencia:

“Probablemente el primer chispazo del proyecto CINECICLETA surgió visionando, después de no sé cuántas veces ya, ‘El espíritu de la colmena’ de Víctor Erice. Ni siquiera imaginaba aún que, muchos años después, llevaríamos a magos/as como Erice y sus obras de arte a personas que nunca habían visto cine.

Tiempo después, fue José Val del Omar quien despertó definitivamente el germen dormido de la idea que nos ha cambiado la vida con este viaje interestelar por gran parte de África. Este excelente cineasta, participó con ilustres miembros de la Institución Libre de Enseñanza en ‘Las Misiones Pedagógicas’, allá por la segunda República. Val del Omar fotografió el maravilloso trabajo voluntario de aquellos/as misioneros/as que trataban de acercar la cultura en tiempos de analfabetismo y oscurantismo rural.

Y ¿por qué no habríamos de intentar algo parecido? A las dos nos encanta viajar en bicicleta y queríamos hacer un viaje largo e intenso al origen de la especie. Elegimos África, el planeta primigenio.

Se consolidó en nosotras la certeza de que las personas desbordan generosidad, simpatía, hospitalidad y humanidad sea donde fuere. Recibimos calor a raudales y sentíamos la necesidad de aplicar la ‘ley de la compensación’ devolviendo, aunque fuese una mínima parte, aquella fantástica energía. Creemos que la velocidad con la que se mueve el mundo Occidental y parte del Oriental es demasiado vertiginosa. Consumimos y contaminamos en exceso, nos miramos poco a los ojos y apenas nos paramos a pensar que nuestra cotidianidad afecta negativamente a más factores de los que imaginamos.

Actividad con el Proyecto Cinecicleta en el Centro Cultural Luis Rosales (Cercedilla)Transporte de la cinecicleta durante el viaje del Proyecto África 2015-2017. Autor: Carmelo López 

La bicicleta (mecánica) es un invento glorioso, no tiene peros y sirve para contraponer en gran medida lo anterior. Permite transportar y transportarte muy, muy lejos con una energía básica, limpia y eficaz, la del corazón. Nos hicimos con un cine portátil que funcionaba a pedales, la Cinecicleta. Lo llevaríamos con nosotras para regalar películas a cambio de algo de comida y un lugar de descanso. La energía mecánica humana finalmente se transformó en luz e imagen, y ésta llenó de asombro, de ilusión, de imaginación y fascinación algunos rincones de ese increíble continente.

Han sido dos años agitados y plenos de conocimiento interno, mutuo y externo. Fuimos con ganas de aplicar la ‘ley de compensación’ pero volvimos con las alforjas aún más llenas, a rebosar de generosidad humana. Salimos ganando, sin duda. El viaje nos ha enseñado a relativizar, a conocer mejor nuestros límites y a empatizar un poco más.”

Nosotros hemos podido disfrutar de su magnífica experiencia el sábado en el Centro Cultural Luis Rosales, pedaleando para suministrar la energía al proyector y recorrer de forma virtual algunos de los lugares que ellos visitaron, además de disfrutar de algunos de los cortometrajes ganadores de ediciones anteriores. Y después hablar con ellos, preguntarles y conversar, ya que se desarrolló un grato e interesante coloquio. En palabras de Carmelo:

Ha sido posible una  interacción muy directa con el público de dos maneras; una, pidiéndoles su participación voluntaria para que pedaleando se pudiera obtener suficiente energía (de mecánica a eléctrica) para sacar adelante la proyección de forma completamente limpia, y otra, queríamos destacar lo suculento que resultó la participación espontánea del público en el debate que se abrió después de proyectados los cortos.”

Transporte de la cinecicleta durante el viaje del Proyecto África 2015-2017Actividad con el Proyecto Cinecicleta en el Centro Cultural Luis Rosales (Cercedilla)

Y por la tarde, ya en el Teatro Montalvo, nos sumergimos en mundos irreales, futurista, de animación, en la vida cotidiana de animales que viven en nuestro país o al otro lado del globo y en multitud de escenarios diferentes según la imaginación de cada autor. Veinticuatro cortos participantes que optaban al Rebollo de Plata mediante el voto del público. Pudimos conocer en persona al jovencísimo Borja Sánchez, protagonista de Un día de pesca de Patricia Hernández, que nos encandiló con su tierna mirada. Un abanico muy amplio de estilos de lo más variopinto, algunos de gran calidad, como Loop, de Pablo Polledri y Amanece la noche más larga de Carlos Fernández de Vigo y Lorena Ares Lago, que optan ambos al premio Goya al mejor cortometraje de animación.

El domingo, a pesar de amanecer nuboso, frío y con lluvia, no impidió que el jurado se reuniera en el Centro de Visitantes “Valle de La Fuenfría” para deliberar y elegir al ganador del Rebollo de Oro. Una gran alegría volver a reunir en persona a José Antonio Vallejo, Txema Ruiz, Alejandra Parra y gracias a la tecnología, en formato virtual a Elio Castro-Villacañas. Elena Sánchez no pudo asistir de ninguna de las formas, pero sus reflexiones estaban en papel con el jurado. Y el tiempo tampoco impidió reunir a unas cuarenta personas, algunos directores participantes inclusive, para conocer las obras ganadoras de este año, que han sido todas producciones españolas:

Rebollo de Oro: “Amanece la noche más larga” de Carlos Fernández de Vigo y Lorena Ares Lago.

Rebollo de Plata: “Antes del mañana”, de Carla Cots, Juan A. Pérez y Sebastián Rivadeneira.

Menciones Especiales: “Un día de pesca” de Patricia Hernández y “Trazo crítico-contaminación” de Vicente Mallols.

Presentación de los ganadores durante la entrega de premios en el Centro de Visitantes Valle de La Fuenfría (Cercedilla)Presentación de los ganadores durante la entrega de premios en el Centro de Visitantes Valle de La Fuenfría (Cercedilla)

Y tras disfrutar de las proyecciones, llegó el momento de intercambiar opiniones y charlar con los asistentes, mientras se degustaba un vino con la música de la banda local de jazz Old Friends de fondo. Un espléndido broche de oro para un intenso fin de semana audiovisual y sobre todo, de relaciones personales.

El cine es magia, es viajar sin movernos de la butaca y volar a lugares lejanos o inexistentes, dejándonos llevar por los sentimientos y las sensaciones que nos evocan. Y yo voy a continuar trabajando para que esta ilusión no se pierda.

Loreto Villamayor Martín
Coordinadora del programa educativo
Centros de Visitantes del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama